Consejos para llevar a un gato al veterinario | Happy Cat Expert
Las visitas a la clínica veterinaria no siempre tienen que ser estresantes para nuestros gatos (¡ni para nosotros!). La forma de entender la atención veterinaria ha cambiado significativamente en los últimos años. Hoy en día, muchas clínicas veterinarias cuentan con personal formado en manejo de bajo estrés, además de utilizar FELIWAY en diferentes salas, lo que ayuda a minimizar el estrés que experimentan los gatos durante la visita.
Sin embargo, no solo el personal de la clínica puede ayudar a reducir el estrés de nuestros gatos. Nosotros también desempeñamos un papel fundamental. Hoy hablaremos de cómo preparar a un gato para una visita al veterinario y qué podemos hacer para ofrecerle un apoyo adicional.
Llevar a los gatos al veterinario en situaciones de emergencia
No todas las clínicas veterinarias disponen de servicio de urgencias, pero es muy habitual que la clínica habitual tenga asociado un hospital para estos casos. Por ello, es importante hablarlo con antelación con tu veterinario habitual para saber a dónde acudir si surge una situación con tu gato que requiera atención especial o fuera del horario habitual.
Si no tienes un hospital de referencia, acude al hospital veterinario más cercano. En cuanto a la preparación de tu gato para la visita al veterinario, lo primero que debes hacer es garantizar su seguridad y llamar al hospital para informarles de que estás en camino y describir la situación. Consulta con el equipo veterinario qué aspectos debes tener en cuenta durante el traslado al hospital.
Intenta meter a tu gato dentro de un transportín y permanece siempre cerca de él. Por ejemplo, si tu gato va en el asiento trasero del coche, lo ideal es que alguien lo acompañe. También es importante asegurarse de que el transportín esté bien estable en el coche para minimizar los movimientos; el mejor lugar para ello es el suelo, detrás de los asientos delanteros.

Cómo preparar a los gatos para visitas al veterinario en situaciones no urgentes
Para llevar a los gatos al veterinario en situaciones no urgentes, como revisiones programadas, es mejor dividirlo en varias etapas.
Paso 1 – Proporcionar calma
Rocía el transportín de tu gato con FELIWAY Classic Spray al menos quince minutos antes de usarlo. Una vez transcurrido ese tiempo, coloca el transportín a la vista de tu gato con un premio o un poco de comida húmeda dentro para que, idealmente, entre por sí solo. Si no quiere entrar, guíalo suavemente con las manos o levántalo con cuidado, pero es importante no engañarlo ni forzarlo.
Una nota importante: si a tu gato necesitan realizarle una analítica de sangre, es fundamental no ofrecerle premios ni comida, ya que debe acudir en ayunas.
¿Por qué es importante no engañarlos?
Los gatos, al igual que nosotros, se sienten más seguros cuando saben qué va a ocurrir, es decir, cuando pueden predecir los acontecimientos.
Los gatos prestan mucha atención a nuestras acciones y a lo que ocurre a su alrededor. Por ejemplo, si suena el timbre o hacemos las maletas, a menudo saben qué va a pasar después. Asocian un evento con el siguiente, lo que les permite anticiparse a lo que ocurrirá.
Lo mismo sucede cuando se trata de llevar a un gato al veterinario. Si el gato sabe que una determinada rutina conduce a una visita al veterinario, puede resistirse a entrar en el transportín. Si lo engañamos forzándolo a entrar, es probable que la próxima vez se esconda cuando nos vea prepararlo.
Para evitarlo, podemos hacer tres cosas:
- No engañarlos.
- Hacer del transportín un lugar de calma dejándolo siempre disponible (y rociándolo con FELIWAY Classic).
- Acostumbrarlos gradualmente al transportín con antelación, animándolos a entrar, cerrando la puerta y progresando poco a poco hasta levantarlo y moverlo muy suavemente para que no se convierta en una experiencia traumática.
Paso 2 – Salida sin estrés
El siguiente paso para llevar a tu gato al veterinario es cerrar la puerta del transportín y colocar una manta encima para evitar que vea todos los estímulos externos. Asegúrate de dejar una pequeña zona descubierta para que pueda mirar hacia fuera si lo desea. Esto puede ser útil, ya que le da un poco de control sobre la situación.
Asegúrate de salir con tiempo suficiente para no llegar tarde, pero cuanto menos tiempo pase esperando en la clínica, mejor para tu gato, ya que la espera en un entorno desconocido puede resultarle estresante. Si llegas con antelación, una opción es permanecer en el coche hasta que llegue la hora de la cita.

Paso 3 – Llegada a la clínica veterinaria
Al llegar a la clínica veterinaria, informa al personal si tu gato tiene necesidades específicas, como evitar la presencia de otros animales cerca. Si sabes que tu gato es miedoso o muy ansioso durante las visitas al veterinario, puede ser útil pedir cita en un horario menos concurrido.
Cada vez más clínicas veterinarias cuentan con una sala de espera exclusiva para gatos e incluso con zonas elevadas para colocar los transportines, así como cubre transportines rociados con FELIWAY Classic para tapar el transportín si no has traído uno contigo.
Nunca se recomienda sacar a tu gato del transportín en la sala de espera. Si se asusta y reacciona con agresividad o intentando huir, puede ser peligroso tanto para él como para las personas que le rodean.
Paso 4 – En la sala de consulta
En la sala de consulta, sigue las instrucciones de los auxiliares y veterinarios sobre cómo manejar a tu gato.
Paso 5 – De vuelta a casa
De camino a casa tras la visita al veterinario, si tu gato se ha estresado mucho, prepara una habitación tranquila y con poca luz para él. Coloca un arenero, un cuenco con comida y otro con agua en la habitación. Abre el transportín y deja que salga a su propio ritmo, sin forzarlo.
Cuando su comportamiento se normalice y ya no esté asustado o muy ansioso, abre gradualmente el acceso al resto de las habitaciones de la casa. Evita acariciarlo en zonas donde pueda sentir dolor y da indicaciones a los miembros de la familia sobre cómo cuidarlo.
Si tienes más gatos en casa, es muy beneficioso seguir un pequeño protocolo de reintroducción. El regreso tras las visitas al veterinario, especialmente después de hospitalizaciones, puede ser un momento de conflicto entre los gatos que conviven juntos. El gato que vuelve de la clínica puede oler diferente, moverse de forma distinta o mostrarse menos tolerante a las interacciones con sus compañeros felinos. Este protocolo consiste en:
Colocar un objeto con el olor del gato que fue a la clínica (por ejemplo, la manta del interior del transportín) en la zona donde se encuentra el gato que no fue a la clínica. De la misma forma, coge una cama donde haya descansado el gato que no fue a la clínica y colócala en la habitación del gato que sí fue. Si la reacción es normal, podemos pasar al siguiente paso.
Permitir que ambos gatos se vean sin contacto físico directo, a través de una ventana o de una puerta con cristal. Evita utilizar el transportín para este paso, ya que el gato que esté dentro puede asustarse y mostrar agresividad. Si no hay señales de miedo o agresión, pasa al siguiente paso.
Permitir el contacto directo, pero introduciendo un objeto nuevo o interesante para que lo exploren, como una caja, un juguete o cualquier cosa que capte su atención. De este modo, el otro gato no será el único foco de interés.
Se recomienda utilizar FELIWAY Optimum o FELIWAY Friends durante las reintroducciones entre gatos.
Si aparecen signos de miedo o agresión entre los gatos, vuelve un paso atrás y repite el proceso hasta que el comportamiento se normalice.
Seguir estos pasos puede hacer que las visitas al veterinario sean más llevaderas tanto para nuestros queridos gatos como para nosotros.
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